No, tú seguirás moliendo con tu martilleo continuo mis ganas de vivir, de seguir adelante, de no morir.
Que decirte, si mis palabras resuenan y se alejan de tí como si nada. No te importa mi condición desesperada, me aprietas el yugo que un día causará mi muerte sin fijarte en el ruego que de rodillas suplico, desgárrame y déjame morir pues ya no aguanto más esta locura de seguir siendo la esclava de tu odio. Desgárrame el alma que un día me diste pero no dejes huella, no, no quiero que nadie me vuelva a rasgar el corazón que en tus manos tomaste. Desgárrame y tírame en un lugar lejano donde nadie me vea, donde nadie me dañe, donde descanse en paz. Desgárrame.
